EL PERIÓDICO. Febrero 2007

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Periodista: Àngels Gallardo


Ejerce desde hace 20 años la medicina tradicional china, el método que dice que pinchando levemente un punto del cuerpo es posible deshacer el núcleo de un conflicto.

 

¿La acupuntura cura?
—Uno de los errores que hemos cometido los acupuntores occidentales ha sido no difundir en qué casos es resolutiva esta medicina y en cuáles es coadyuvante de la de aquí. La acupuntura obtiene curaciones cuando trata patologías que no están causadas por una lesión orgánica, esas para las que la medicina occidental no tiene explicación. Los pacientes que las sufren resultan incómodos para el médico occidental, que no sabe cómo abordarlos y los trata con fármacos que suprimen síntomas pero no resuelven el tema. La acupuntura cura males que serían crónicos.

 

¿De qué patologías se trata?
—Alteraciones digestivas crónicas, migrañas, cistitis, candidiasis, vértigos, insomnio o conjuntivitis que se repiten sin que el médico encuentre una causa. Ese es el terreno óptimo de la acupuntura. Últimamente, trato con una frecuencia creciente neurosis, ansiedad o depresión, y en gente muy joven, incluso adolescentes. En China y Vietnam también se anestesia con acupuntura, pero no conozco a nadie que lo haga aquí.

 

Describe un campo de actuación mucho más amplio del que suelen aplicar la mayoría de sus colegas
—Lo más divulgado entre los acupuntores españoles es el tratamiento sintomático del dolor causado por una lesión orgánica. Es una pena, porque la acupuntura podría contribuir mucho más a resolver problemas de salud en nuestro país.

 

¿Cómo actúa la acupuntura?
—Primero, hay que intentar averiguar sobre qué canal (meridiano) resuena la alteración y luego aplicar agujas en el punto que la representa. Yo empiezo trazando una extensa historia sobre los antecedentes del paciente, exploro la lengua y los pulsos, y cruzo esos datos.

 

¿Qué son los meridianos?
—Los meridianos son las supuestas líneas que la energía describe linealmente a lo largo del cuerpo en su circulación. Esos canales no siguen trayectos anatómicos ni de nervios, ni de venas o arterias pero se ha demostrado que existen inyectando un marcador isotópico, el tecnecio 99, con el que se describieron unas líneas que coinciden con las que trazaron los chinos antiguos.

 

¿Y los puntos?
—En el cuerpo hay, simbólicamente, 365 puntos. Son zonas de resonancia sensible, que puedes estimular con un leve pinchazo subcutáneo. Un punto es un intermediario entre el interior y el exterior. Cómo actúa exactamente la aguja es un misterio. Lo que a mí me motiva es averiguar qué efecto tiene cada punto. Muchas personas sufren un bloqueo global que resuena en un solo punto, y si lo captas y lo activas se produce un cambio enorme en su organismo.

 

¿La solución en un solo punto?
—Exacto. En Francia hay acupuntores que trabajan así. La sección francesa de acupuntura estudia la medicina tradicional china más antigua. Actualmente, se hace mejor acupuntura en Francia que en China.

 

¿Cuánto dura un tratamiento?
—Como orientación, se dice que una enfermedad con seis años de evolución tardará tres meses en quedar resuelta. Es decir, la mitad del tiempo, en meses, respecto a los años de duración. No solo tienes que saber qué tiene una persona, sino cómo se ha organizado eso. Hay que desmontar un puzle o deshacer un ovillo. La aguja busca el punto trabado, pero hay mucha maraña por eliminar.

 

¿Qué diferencia a la medicina china de la occidental?
—La medicina de Occidente emplea un pensamiento lógico y se basa en el método científico. Dice: si no me demuestras que algo funciona, no tengo por qué creerte. La carga de la prueba está del lado de quien propone. La medicina china se inició en la época precristiana, cuando el pensamiento científico no existía. Es una tradición que aplica un pensamiento analógico. Tiene su lógica.

 

¿Pensamiento analógico?
—Sí. Esta medicina infiere o induce fenómenos internos a partir de observaciones externas. Esa es la ley de la analogía: cuando te encuentras mal, tienes mala cara. Un pensamiento lógico no puede relacionar el color rojo con la alegría o el negro con el miedo. Muchos problemas digestivos crónicos obedecen a situaciones de tu vida que no tragas.

 

¿Podrían demostrar el valor de la acupuntura en términos científicos?
—Claro. No sería difícil hacer estudios científicos demostrando la eficacia irrefutable de la acupuntura. Pero una investigación requiere financiación y esta medicina no está respaldada por intereses económicos. Los estudios de la medicina occidental los financian los laboratorios.

 

¿Con cuál de los dos pensamientos aborda a sus pacientes?
—En primer lugar, pienso como un médico occidental y busco descartar que exista una patología orgánica: la acupuntura no cura el cáncer, por ejemplo. Pero, normalmente, casi no he de descartar nada, porque me vienen las personas en las que la medicina occidental ha fracasado.